Las fotos de mascotas son de las que mejor funcionan en lienzo — pero también de las que más fallan si no se tienen en cuenta un par de cosas propias de fotografiar animales (que no se están quietos, ni posan, ni entienden "mira aquí").
Luz natural, nunca flash directo
El flash de frente casi siempre da el típico brillo verde o amarillo en los ojos del animal, y aplana el pelaje. Si puedes, hazla cerca de una ventana en un día con luz, o directamente en el exterior con luz suave (evita el sol de mediodía, que da sombras muy duras).
Ponte a su altura
La foto que casi siempre funciona mejor es la que se hace agachado, a la altura de los ojos del animal — no desde arriba mirando hacia abajo. Cambia por completo la sensación de cercanía en el resultado final.
Deja que se mueva
Las fotos posadas de mascotas suelen salir tensas o borrosas porque el animal quiere irse. Suele funcionar mejor hacer varias fotos seguidas mientras juega o simplemente está a lo suyo, y elegir después la mejor — con las cámaras de los móviles actuales no cuesta nada hacer diez de golpe.
Cuidado con el zoom digital
Si tu mascota no se deja acercar, la tentación es hacer zoom desde lejos — pero el zoom digital (no óptico) pierde calidad muy rápido, y eso se nota al ampliar la foto a tamaño lienzo. Mejor acercarte tú despacio que forzar el zoom.
El encuadre que mejor funciona
Un primer plano de la cara, o la mascota entera con algo de espacio alrededor — las fotos a media distancia (ni cerca ni lejos del todo) son las que peor quedan al imprimir en grande, porque no se decide si el protagonista es el animal o el fondo.
Cuando tengas la foto, en la ficha de producto puedes ver los tamaños disponibles y el precio cerrado desde el primer momento.